31 octubre 2005

Los príncipes de Asturias han sido padres. La infanta recibirá el nombre de Leonor



  • Leonor es "gordita y redonda", afirma la Reina tras visitar a su nieta en la clínica
  • La Princesa Letizia ha dado a luz a la 1.46 de la madrugada en un parto inducido por cesárea. La infanta Leonor ha pesado 3,450 kilogramos y mide 47 centímetros. Don Felipe ha comparecido ante los medios de comunicación y ha expresado, emocionado, su experiencia como padre.
La Comunidad del CEIP "Rey Juan Carlos I" desea expresar su felicitación a los Reyes de España y a los felices padres, los Príncipes de Asturias.
Bienvenida a España, Leonor.
Para saber más pulsa aquí

Juguemos al tres en raya

Especial para los "peques" de nuestro "Cole"

Pincha en la foto para comenzar.




Juega y aprende ingles

Las "profes" de inglés recomiendan estos divertidos juegos.

¡Ten cuidado! Es Halloween.


Coloca las cajas en su lugar

Pincha sobre la figura y podrás jugar un rato. ¡Ten cuidado! El juego engancha mucho.

30 octubre 2005

El Marte más brillante se cita con la Tierra




EFE - Madrid
ELPAIS.es - Sociedad - 30-10-2005 - 01:44

El planeta Marte se va a ver hoy muy brillante en el cielo en el mayor acercamiento del planeta rojo a la Tierra en dos años. Sin embargo, alguna tormenta marciana de arena y polvo y la abundante nubosidad que hay sobre la península Ibérica pueden estropear el espectáculo en España.
Marte, que tiene un tamaño aproximadamente la mitad del de la Tierra, se situará a sólo 69 millones de kilómetros de distancia del planeta azul. Según los astrónomos, a las 3.19 GMT del domingo (una hora más en la España peninsular), Marte y la Tierra se verán en un encuentro que no se producía desde agosto de 2003, cuando redujeron su distancia a 56 millones de kilómetros. En esos instantes de la madrugada del domingo Marte será una bola rojiza en el cielo de mayor tamaño al habitual. Después de esta noche no se volverán a dar circunstancias similares hasta dentro de 13 años.
Este resplandor inusual de Marte ya se ha observado en los últimos días. Por eso, el Planetario de Madrid organizará el viernes 4 de noviembre, a partir de las 21.30 y si el tiempo lo permite, una jornada de observación con telescopios instalados en su explanada. La anterior jornada de observación, el pasado viernes 28 de octubre, fue pospuesta por las adversas condiciones meteorológicas.
Esta cita entre la Tierra y Marte es lo que los astrónomos llaman una "oposición", es decir, una línea recta junto con el Sol. Entre los detalles que los aficionados podrán contemplar destacan las manchas del casquete de hielo que se derrite en el polo sur marciano, ya que ahora es v
erano, y las tonalidades más brillantes, vinculadas a desiertos cubiertos de polvo fino.

25 octubre 2005

Educación da al profesorado murciano más armas para atajar el gamberrismo en las aulas


Un decreto devuelve a los docentes la potestad de expulsar alumnos de clase Los directores podrán sancionar en el momento a los indisciplinados
GUILLERMO HERMIDA/MURCIA

Los profesores y alumnos murcianos serán los primeros de España en contar con un decreto regulador de la convivencia y la disciplina en los centros docentes por debajo del nivel universitario. La medida, anunciada ayer por el portavoz del Gobierno regional, Fernando de la Cierva, tras el Consejo de Gobierno, afecta a todos los colegios e institutos financiados con dinero público, lo que incluye prácticamente a todos los de la Región. El decreto, que será efectivo casi con toda probabilidad la próxima semana -tras su publicación en el Boletín Oficial de la Comunidad Autónoma- tiene como objetivo destacado y confesado «devolver la autoridad al profesorado y respaldarla». En la actualidad, el docente carecía de medios para aplicar la disciplina en las aulas de forma directa, debiendo acudir al Consejo Escolar para el procedimiento sancionador, perdiéndose así la inmediatez y haciendo prácticamente inútiles las medidas que se tomaban.Poder del directorAhora, el director del centro recuperará la potestad para imponer sanciones y resolver conflictos, aunque deberá dar cuenta de sus decisiones al Consejo Escolar. El decreto incluye también un procedimiento abreviado que permite tomar medidas provisionales, generalmente la expulsión del centro, a aquellos miembros de la comunidad educativa que vulneren las normas de convivencia.Estas normas vendrán, al contrario que con la norma anterior, perfectamente definidas, especialmente en el caso de los deberes de los alumnos, que se articulan en cuatro grandes líneas: el estudio como deber básico, respeto al profesor y todos los miembros de la comunidad educativa, tolerancia y solidaridad con los compañeros y participación en el centro. Al catálogo de conductas contrarias a las normas de convivencia se suman «otras gravemente perjudiciales», que por el momento no han sido desveladas.La norma elaborada por Educación no dice nada sobre el espinoso tema de la protección y vigilancia de los centros educativos. Los docentes enarbolaron como bandera de sus reivindicaciones en junio un mayor control en los accesos y que las fuerzas y cuerpos de seguridad incluyeran los colegios y sobre todo los institutos como puntos calientes en sus habituales rondas de vigilancia.Fuentes cercanas a Educación señalaron a La Verdad que este asunto no era competencia exclusiva de la consejería, y que su aplicación y mejora debe implicar además a otros órganos, como la Delegación del Gobierno y las propias fuerzas policiales.Los docentes murcianos denunciaron de forma repetida ante Educación que la situación en las aulas se estaba convirtiendo en poco menos que insoportable. Los datos de bajas psicológicas entre el colectivo y los frecuentes casos de agresión a profesores por parte de padres e incluso de los propios alumnos han motivado finalmente la elaboración del decreto. Al conocer ayer su contenido, uno de ellos afirmó: «A ver si ahora funciona en la práctica».

23 octubre 2005

¿Prohibiría por ley el castigo físico a los niños?


FERNANDO SAVATER

¡Te daba así!

Fernando Savater es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.

EL PAÍS - Opinión - 23-10-2005


Ninguna bofetada sustituye a la persuasión, pero alguna puede servir de aldabonazo.

La más impresionante y modélica hazaña educativa que conozco empieza con un buen cachete dado en su preciso y precioso momento. La joven Ana Sullivan llega a casa de Helen Keller, ciega y sorda (en apariencia también muda a sus siete años), para afrontar una tarea imposible, la instrucción de la niña, que, en opinión de todos, ni puede ni quiere comunicarse con los demás. En realidad, los padres de Helen no la contratan para que "eduque" a su hija -objetivo que consideran de todo punto inalcanzable-, sino para que se encargue de ella y la soporte, porque ellos ya no pueden aguantar más. El primer día de su nuevo trabajo comienza como una pesadilla para Ana Sullivan. A la hora del almuerzo familiar, Helen se niega a sentarse a la mesa, tira la servilleta, arroja la comida por el suelo y hostiliza de todas las maneras imaginables a la nueva institutriz. Los padres ruegan a Ana comprensión y tolerancia, resignación, ¡la pobre niña sufre tanto con sus limitaciones! Hay que dejarla a su aire... Si la señorita Sullivan hubiera sido una mujer acomodaticia, una simple empleada consciente de lo que se esperaba de ella y dispuesta a cumplir su parte del contrato, a cobrar y no meterse en líos, Helen no se hubiera sentado a la mesa ese día y hubiera muerto salvaje, incluso retrasada mental, como la suponían sus amorosos deudos. Pero Ana Sullivan era esa cosa heroica e insobornable, realmente inesperada: una auténtica maestra. De modo que ante el horror de los políticamente correctos padres, le soltó a la minusválida un fenomenal bofetón. Y Helen se sentó a la mesa, malcomió entre gruñidos y comenzó el arduo camino de su educación que la llevó muchos años después a poseer una envidiable cultura y a escribir un libro en el que agradecía aquel cachete valeroso de su maestra como el golpe de gracia que le salvó intelectualmente la vida.
Quede claro: no hay que maltratar a los niños ni se debe recurrir habitualmente por frustración o histeria -cuando no por sadismo- a los castigos corporales contra ellos. En circunstancias favorables (no digo "normales", porque lo realmente favorable rara vez es normal), los encargados de su buena crianza pueden enseñarles las pautas de convivencia a base de la persuasión y del ejemplo. Pero los educadores son humanos y precisamente esa humanidad es lo que deben transmitir a sus pupilos. Es importante que el niño conozca que hay límites que no se deben transgredir porque entonces puede perderse la relación amistosa incluso con quienes más nos quieren. Cuando uno se salta las luces rojas tropieza con un cachete como quien va sin frenos y con los ojos vendados puede chocar contra un muro. También en el terreno educativo existe a su modo el habeas corpus: somos de carne y hueso, y detrás de nuestras normas, de las pautas de respeto y cortesía, de las leyes de la civilización, están los empellones y garrotazos, cuando no algo peor. Los niños pequeños están recibiendo el mundo de sus mayores, mientras la propia naturaleza (con sus golpetazos, chapuzones y quemaduras) les va enseñando que no todo gesto queda sencillamente impune. Como cantaba Georges Brassens con ocasión de una señora de trasero voluminoso que se lanzó a bailar con frenesí y acabó dolorosamente sentada sobre la pista: "La ley de la gravedad, madame, es dura pero es la ley". También detrás de las leyes humanas hay un topetazo físico que pretendemos evitar: el cachete puede ser en ocasiones un atisbo aleccionador que vacune contra futuras transgresiones que desembocarán en reconciliaciones más difíciles. Pasada la indignación rebelde del momento, cualquier niño sano puede comprender la diferencia entre unos padres exasperados hasta el límite de su paciencia (pero dispuestos inmediatamente a perdonar y acariciar) de otros predispuestos por incapacidad o vicio a la agresión. Precisamente porque sabe que sus mayores no son propensos a la violencia, el neófito es capaz de comprender al reflexionar sobre lo ocurrido que ciertos comportamientos despiertan la violencia allí donde no la había ni tenía por qué haberla. Ninguna bofetada sustituye a la persuasión, pero alguna -en la ocasión y el momento adecuados- puede servir de aldabonazo para que las razones persuasivas sean mejor atendidas.
En todos los continentes, especialmente en los países del llamado Tercer Mundo, millones de niños padecen maltrato. Nunca ven acercarse a ellos a los adultos más que con malas intenciones: no para jugar o instruirles, sino para esclavizarles como trabajadores a destajo, objetos sexuales o minúsculos soldados de guerras que no pueden ni deben comprender. Es el peor de los pecados, el motivo que justificaría otra lluvia de fuego sobre nuestra civilización en tantos aspectos desalmada. También en los países democráticos y desarrollados a menudo los más pequeños pagan en la intimidad del hogar agobios y frustraciones de quienes deberían cuidarles con la alegría que hace madurar. Pero no menos dañino a la larga es que crezcan en la falsa tolerancia de quienes no saben o no quieren enseñarles las restricciones que impone -sí: impone- la convivencia civilizada. De tal modo que luego, en la adolescencia, se conviertan en perturbadores asilvestrados que ni estudian ni permiten el estudio de los demás en las escuelas o que pasen su tiempo persiguiendo en jauría a sus compañeros o maltratando a las chicas, como entrenamiento de lo que mañana harán con sus parejas. Les cuento un caso vivido: sesión de tarde en un cine de estreno, en San Sebastián. Un machito de unos doce años martiriza groseramente a la niña que le acompaña, a la que entre bromas y veras le está dando una auténtica paliza. Los adultos circunstantes miran con embarazo y comentan con desagrado, pero no mueven un dedo. Hasta que una señora joven y bien plantada se levanta y le arrea un sopapo al botarate, diciendo enérgicamente: "Eso, para que aprendas que siempre habrá alguien más fuerte que tú". A partir de ese momento, paz en la platea. No, claro que no se debe pegar a los críos. Casi nunca.

12 octubre 2005

La soledad de las bibliotecas escolares
La mitad de los alumnos no visita las salas de lectura de sus centros, donde faltan fondos y tecnología
Las salas de lectura de las escuelas e institutos no responden a los requisitos que establecen los organismos internacionales. Según un estudio, les faltan fondos, espacio, tecnologías, presupuesto y personal a plena dedicación que permita su apertura más allá del horario escolar. Además, la mitad de los alumnos no las visita nunca.
CARMEN MORÁN - Madrid
EL PAÍS - 10-10-2005

La mitad de los colegios no dispone de presupuesto específico para renovar los libros
Los alumnos piden conexiones a Internet, que sólo tienen el 8,7% de las escuelas

Artículo 113 de la Ley Orgánica de Educación (LOE): "Los centros públicos dispondrán de una biblioteca escolar cuya dotación de recursos se hará de manera progresiva por las Administraciones educativas correspondientes". Y sigue, en el punto 2: "Las bibliotecas contribuirán a fomentar la lectura y a que el alumno acceda a la información para el aprendizaje de las demás áreas y materias [...]". Hay aún un punto tres y un cuarto. Por primera vez una ley educativa dedica un capítulo específico a las bibliotecas. La voluntad parece clara. ¿Qué hay de la realidad?
Un estudio entre 16.000 alumnos, 400 colegios y 3.800 profesores efectuado en todas las comunidades por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez y el instituto de evaluación educativa Idea, determina que las bibliotecas españolas están "entre las peores de Europa". Se basan para ellos en los indicadores que establece la Federación Internacional de Bibliotecas (IFLA) y la Unesco. Siguiendo esos medidores, el panorama español deja que desear. Ni están bien dotadas, ni es mucho el uso que hacen de ellas profesores y estudiantes. Sólo el 28% de las bibliotecas escolares cuentan con más de 10 documentos por alumno, entre libros, CD, revistas, periódicos, enciclopedias. Y la mayoría no tiene los fondos mínimos para consulta y conocimiento académicos. Las recomendaciones internacionales indican que más del 60% de los fondos deben ser de este tipo, no sólo libros de literatura o cuentos. En el 67% de ellas no pueden leerse revistas porque no hay. Una visita a un colegio en Finlandia, escogido prácticamente al azar, recibe al periodista con una gran estantería llena de revistas y periódicos. En la sala de profesores, otra. También en Finlandia, según este estudio, el 97% de las bibliotecas públicas están automatizadas.
Las tecnologías tampoco han llegado a las salas de lectura escolares en España, a pesar de que ésta es una de las reivindicaciones de los alumnos encuestados. Ellos, en primer lugar, piden conexiones a Internet (75,7%) pero sólo un 8,7% de las bibliotecas tiene tecnología moderna.
La mitad de los centros escolares no dispone de presupuesto específico para nutrir y actualizar las bibliotecas y los responsables que se encargan de su cuidado, profesores en horas sueltas, por lo general, no dedican más de una hora al día a esta tarea. Eso ocurre en el 62,8% de los casos.
Una de cada cuatro bibliotecas no presta libros para llevar a casa, así pues, el alumno que quiera consultarlos deberá hacerlo en horario escolar porque tampoco podrá acudir a otras horas para estudiar o preparar ejercicios: el 60% de las bibliotecas de primaria no abre al acabar las clases y eso mismo ocurre en el 72% de las de secundaria. Estos horarios no contribuyen a fomentar el ya escaso uso de la biblioteca que hacen alumnos y profesores. Cerca del 40% de los docentes no la visita nunca, un 13% lo hace alguna vez en el trimestre y un 22%, mensualmente. "Nunca uso la biblioteca en horario de clase", dice el 46% de los niños de primaria y el 55,8% de los de secundaria. Eso no significa que durante el recreo o a la hora de la comida estén llenas: la mitad o más de la mitad, dependiendo de la etapa, no va tampoco en esos momentos (ver gráfico). Y en el horario extraescolar, mucho menos. Pero es que tampoco podrían, en la mayoría de los casos, porque la encontrarían con las puertas cerradas.
Visto lo visto, quizá el uso que se hace de las bibliotecas es el que se merecen. En un 56% de ellas no se actualizan los contenidos mediante expurgos sistemáticos; ello permitiría incorporar novedades y tener al día las colecciones; si eso ocurre, el 80% de las bibliotecas escolares no cuenta con un servicio de información para hacérselo saber a sus usuarios. Los alumnos tampoco encuentran en ellas lo que buscan, que, hoy en día, es, sobre todo, material electrónico y buena conexión a Internet.
Además, los estudiantes quieren trabajar en grupo en las bibliotecas, pero el espacio, por lo general, no es suficiente o adecuado para ello. Cumplen la normativa en cuanto a metros, pero no tienen zonas diferenciadas que permitan dar clases, hacer lecturas informales, horas de estudio. La ubicación no es mala: las bibliotecas suelen tener un fácil acceso una vez dentro del edificio escolar, pero no desde el exterior, lo que dificulta su apertura fuera del horario de clase, por las tardes, noches.
Como los alumnos, los profesores también echan en falta los recursos electrónicos (el 83% lo menciona como una carencia de las bibliotecas); pero, en mayor medida reclaman presupuesto para renovar la colección existente y las condiciones que permitan su uso por profesores y alumnos. No olvidan el horario de apertura, que también querrían que se modificara.
Cabe señalar algunas diferencias entre las bibliotecas de los centros públicos y los concertados: "Por lo general, las de las escuelas e institutos públicos están mejor equipadas tecnológicamente y tienen más fondos", explica el catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación Álvaro Marchesi, uno de los responsables de este estudio. La ventaja en los centros concertados, añade, es que suelen estar abiertas fuera del horario lectivo en mayor medida que en los públicos.
Pero, en general, el panorama no es muy halagüeño. "Las bibliotecas escolares españolas no partían de una buena situación, por eso se puede decir que se ha mejorado en los últimos 15 años, pero no lo suficiente". A pesar de que las comunidades han ido incorporando a su normativa directrices relacionadas con el uso, los horarios, el personal de las bibliotecas, así como planes de lectura. También los profesores se han ido sumando a los cursos que organiza el Ministerio de Educación para atender las bibliotecas escolares. Pero queda camino por andar.
Lecturas obligatorias en el aula
La nueva ley educativa que estos días se debate en el Congreso y está pendiente de su aprobación, "ofrece una oportunidad para dar un salto cualitativo", coinciden los responsables de este estudio sobre bibliotecas escolares que prologa la ministra de Educación, María Jesús San Segundo.
Entre las recomendaciones recogidas en el informe se sugiere modificar la ley para que todos los alumnos dediquen un tiempo obligatorio a la lectura en cada una de las asignaturas. "Parte de los contenidos deberían aprenderse leyendo", propone el catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación Álvaro Marchesi.
"Hay que asumir el compromiso de que la lectura forma parte del tiempo educativo normal", añade.
Marchesi espera que esta idea sea del agrado de todos los grupos políticos y se alcance un acuerdo sobre este punto, porque ya se ha propuesto en otras ocasiones.
Recomiendan también que en un plazo de cinco años las bibliotecas han de estar bien dotadas y que se abran todo el día y los fines de semana, de tal forma que permita al alumno integrar su uso como parte de los estudios.
El problema de la falta de personal para atender estas salas escolares de estudio podría, quizá, mitigarse, con esta otra propuesta: "Que todas las carreras universitarias incorporen una asignatura optativa de apoyo a la educación; aquellos alumnos que la eligieran dedicarían ese tiempo a actividades como el cuidado de las bibliotecas, apoyo a los alumnos en el aprendizaje de la informática..."
En todo caso, habrá que "garantizar que el responsable de la biblioteca tenga al menos una dedicación semanal de 15 horas y que ejerza esta función de forma estable", algo que ocurre en algunos de los países más avanzados de Europa.
Por último, los expertos proponen que los alumnos, al finalizar la educación secundaria obligatoria, hagan un trabajo monográfico interdisciplinar de forma obligatoria. La biblioteca sería una herramienta fundamental para ello.

09 octubre 2005


La acampada
Laura Guzmán Anaya de 6º A

En la acampada me lo pasé muy bien. Estábamos todo el día haciendo actividades.
El primer día montamos las tiendas y nos explicaron que cuando dieran dos pitidos había reunión y que el último que llegara se quedaría sin actividades, también nos explicaron cuáles eran las faltas graves. Por la tarde hicimos actividades muy chulas. Para ducharnos nos llevaron hasta el cuartel en camiones militares ¡estuvo más guay!. Por la noche vimos una “peli”.
El segundo día hicimos senderismo, por la mañana, hasta el monte Tortuga, pasando por dos castillos en uno de los cuales entramos. Por la tarde hicimos talleres y más juegos y por la noche, “la noche del miedo”.
El último día tuvieron que cambiar lo de la tarde por lo de la mañana. No pudimos hacer piragüismo porque hacía mucho viento. Por la mañana seguimos haciendo talleres y fuimos a tirolina y rapel; por la tarde, fuimos a la playa, nos bañamos, jugamos e hicimos lo que quisimos. Por la noche estuvimos bailando hasta muy tarde por ser el último día.